¿Cómo es un día nublado en la ciudad?
Nada más que eso, un día nublado. Ahora, el efecto que provoca, es muy diferente. Cierto aire invade los edificios, las calles, ese... "olor a lluvia". La luz ya no existe, no hay rastros de sol, todo se transforma en gris. A ciertas personas eso los anima, tal vez creen que pueden tapar mejor sus secretos, sus manifestaciones, sus actitudes, sus emociones, sus pensamientos o, quién sabe, a ellos mismos. Pero otras personas necesitan la luz. Necesitan ver al llamado "Dios Sol", que aparece todas las mañanas con el sombrero de gala y su traje, listo para trabajar. Necesitan sentir ese placer que genera la sensación de la luminosidad en la piel, lo cálido qué es, ese abrazo maternal.
Tal vez las nubes, luego de haberse peleado, decidieron amigarse, llegando a un acuerdo, y así, abrazándose muy fuerte (cuestión de no dejar ningún hueco). Seguramente se peleaban porque esa llovía más, esa tapaba más al sol, esa era más oscura, o esa tenía forma de conejo. O tal vez es una conspiración: "Claro, todos los humanos pueden tener luz sol, ¿Y nosotras?". Entonces lo aprovechaban al máximo poniéndose encima del mundo.
O el sol últimamente hizo cosas indebidas, jugueteó mucho con la luna, llegó tarde a occidente, el atardecer estaba demasiado sonrojado, o cualquier otra cosa que provocó que este se sintiese avergonzado y por ende, quisiese taparse.
Últimamente la luna no tiene mucho participio. Ya nadie es romántico, nadie regala noches. Entonces... ¿Para qué estar a oscuras a la noche? ¡Muy bien, oscurezcamos el día también!
¿Será la nueva moda, estar deprimidos, estar grises, estar tapados, estar a oscuras?
-"No sé si las nubes o nosotros lo decidimos", dice alguien: "yo voy a seguir buscando el hueco entre las nubes, porque solo buscando voy a prosperar".