miércoles, 22 de junio de 2011

Euforia

Las cebollas siempre tuvieron la particularidad de “vengarse” luego de cortarla, provocándonos un remordimiento y en consecuencia, un llanto. También trata de desenvolver nuestros sentimientos más profundos de lamento (situaciones que no queremos recordar), y nuevamente, provocar que lloremos.
Sin embargo, la verdulería “Los Amores” encontró a una cebolla excepcional, capaz de hacer llorar… pero de felicidad. Cualquiera que acerque esa cebolla a su nariz y sienta el olor que esta produce, va a sentir una euforia en su interior haciendo que involuntariamente caigan sobre los pómulos lagrimas, creando así una felicidad inexplicable.
Entonces todos los desafortunados del barrio fueron a visitar a esta cebolla, tratando de deshacer sus problemas invirtiendo el proceso ¿De que forma? Llorar pero con sonrisas.
Los excitantes momentos que pasaba todo aquel que caía en el efecto de esa cebolla hizo que se corra el rumor por todos lados. Ahora no solo los desafortunados iban por la cebolla, se expandió por toda la ciudad y todo el mundo venia a tener su momento de placer. La verdulería vio el provecho que podía sacar con esta, e hicieron horarios de visita privados (que aclara claramente que eran pagos) para que todas las personas tengan su momentos de felicidad absoluta y intimidad sobre ellos mismos.
Y así abusaron todos, intercambiando sentimientos falsos, añadiendo un nuevo propósito en sus vidas. Pero nunca vieron ningún efecto negativo. Los poetas experimentaban una infinidad de sentimientos perfectos para crear libros y libros de poesía. La ciudad se volvió en un asqueroso espejo de sonrisas creadas y falsas.
La cebolla fue sobre utilizada y eso hizo que cada vez las experiencias sean menos prometedoras. Y como todos saben, las verduras se pudren, y, en efecto, esta se pudrió y perdió su efecto total.
Lo que nadie sabía era que si provocaba un efecto negativo. Uno no puede jugar con sus sentimientos. Las personas vivían creando emociones y esto provocaba que se vuelvan antipáticas y carezcan de estas. 
Ya no podían expresarse ellos mismos y sus caras se volvieron serias, o mucho peor, no expresando "nada".

martes, 21 de junio de 2011

Rudy, el vidente

Como todos saben, las personas ciegas, con la incapacidad de ver las cosas, desarrollaron los otros sentidos de forma de ubicarse en el mundo.
Rudy, a pesar de esto, veía todo. Pero no con los ojos, veía con la mente.
Él no fue siempre ciego, de a poco fue perdiendo la vista y viendo así mucho más borroso. Los doctores, al no encontrar anteojos con tanto aumento como necesitaba Rudy, le recomendaron simplemente no ver más. Y él, sin otra opción, cerró los ojos y quedo así, ciego.
Y de esta forma desarrolló los sentidos restantes.
Llegó a desarrollarlos tanto que podía ver el futuro de cualquier persona. Y así se le hizo su fama. Le decían "vidente" y venían personas de todo el mundo a saber su futuro. Pero se iban todas decepcionadas, Rudy siempre veía finales tristes, con muertes, desamores, situaciones inoportunas y muchas otras cosas que no nombro porque me decepciono también.
Ver tantas desgracias provocó al pobre miope que, irónicamente, no quiera ver más.
El único futuro que no podía ver era el de él mismo, que era el que más lo intrigaba. Soñaba con poder volver a ver todo, pero con ojos. Poder ver el atardecer, el nacimiento de un bebe, un beso apasionado y otras cosas absurdas que, a las personas que tienen el privilegio de ver, les parecen normales y cotidianas.
Y así salió la cirugía láser, la cual convertía una visión borrosa en un zoom perfecto de las pequeñas letras del tablero del oculista.
Rudy utilizó todo el dinero que ganó con su trabajo de vidente y así se operó, y por ende volvió a ver.
De esta forma, sus sentidos tan desarrollados se fueron poniendo de a poco vagos y así, debilitándose, volvieron a cumplir su función habitual.
Rudy, viviendo su días al igual que antes, quiso saber el futuro que le esperaba, a través de sus pares y amores de forma de saber si seguiría con ellos, pero lamentablemente, él, dejo de ver.

El guardia de vigilancia

Él era un guardia de vigilancia. Pero no rondaba por los pasillos de la instalación, se limitaba a quedarse sentado en la sala de monitoreo.
Era el trabajo perfecto para él, ya que era una persona tímida y le costaba mucho relacionarse (cabe aclarar que conseguir la entrevista y poder ganar el trabajo fue un gran esfuerzo para él). Su jefe sabía esto y lo aprovechó.
Un día entró a la sala de monitoreo y le dijo al pobre guardia que estaba despedido. Debido a su timidez, le dejó seguir yendo allí para poder vigilar las cámaras de seguridad, ya que le costaría mucho al guardia conseguir otro trabajo. Esto le dio ventaja a su jefe de no tener que pagarle un salario.
El guardia llegaba todos los días temprano y regresaba a su casa tarde. No era un trabajo cansador. Ese trabajo era el mayor acercamiento a la sociedad que él podía tener.
Cierta vez, entraron a la instalación tres muchachas y caminaron por largos pasillos. Una de ellas, de repente, dio una mirada a la cámara. El guardia lo notó, y se alteró. Quedo atónito. Pensaba: Ella lo miró, a él, sabia que él estaba allí. Entonces ella hizo un tramite y se fue.
Se enamoró.
Él se enamoró de sus ojos celestes claros, de su cabello color rubio oro, se sus voluminosos labios color rubí. Pero era imposible notar eso. Las cámaras eran en blanco y negro, y de una calidad horrorosa (suficiente para vigilancia). Pero él lo había notado.
Se metió en la cabeza del guardia. No podía dejar de pensar en ella.
Se quedó mirando atentamente a las cámaras, esperando su regreso, aunque en vano. Ella nunca volvió a aparecer por allí.
Él nunca se la olvido y siguió esperando, provocando que pasen los años y así envejezca hasta jubilarse (que de nada servia) y terminar sus últimos años es su casa. Muchos creen que su muerte no fue natural, fue la depresión de no volver a ver a esa persona que siempre amó.
Lamentablemente, su jefe, tuvo que contratar a un nuevo guardia de seguridad que debía cobrar un salario.