Las cebollas siempre tuvieron la particularidad de “vengarse” luego de cortarla, provocándonos un remordimiento y en consecuencia, un llanto. También trata de desenvolver nuestros sentimientos más profundos de lamento (situaciones que no queremos recordar), y nuevamente, provocar que lloremos.
Sin embargo, la verdulería “Los Amores” encontró a una cebolla excepcional, capaz de hacer llorar… pero de felicidad. Cualquiera que acerque esa cebolla a su nariz y sienta el olor que esta produce, va a sentir una euforia en su interior haciendo que involuntariamente caigan sobre los pómulos lagrimas, creando así una felicidad inexplicable.
Entonces todos los desafortunados del barrio fueron a visitar a esta cebolla, tratando de deshacer sus problemas invirtiendo el proceso ¿De que forma? Llorar pero con sonrisas.
Los excitantes momentos que pasaba todo aquel que caía en el efecto de esa cebolla hizo que se corra el rumor por todos lados. Ahora no solo los desafortunados iban por la cebolla, se expandió por toda la ciudad y todo el mundo venia a tener su momento de placer. La verdulería vio el provecho que podía sacar con esta, e hicieron horarios de visita privados (que aclara claramente que eran pagos) para que todas las personas tengan su momentos de felicidad absoluta y intimidad sobre ellos mismos.
Y así abusaron todos, intercambiando sentimientos falsos, añadiendo un nuevo propósito en sus vidas. Pero nunca vieron ningún efecto negativo. Los poetas experimentaban una infinidad de sentimientos perfectos para crear libros y libros de poesía. La ciudad se volvió en un asqueroso espejo de sonrisas creadas y falsas.
La cebolla fue sobre utilizada y eso hizo que cada vez las experiencias sean menos prometedoras. Y como todos saben, las verduras se pudren, y, en efecto, esta se pudrió y perdió su efecto total.
Lo que nadie sabía era que si provocaba un efecto negativo. Uno no puede jugar con sus sentimientos. Las personas vivían creando emociones y esto provocaba que se vuelvan antipáticas y carezcan de estas.
Ya no podían expresarse ellos mismos y sus caras se volvieron serias, o mucho peor, no expresando "nada".
Los excitantes momentos que pasaba todo aquel que caía en el efecto de esa cebolla hizo que se corra el rumor por todos lados. Ahora no solo los desafortunados iban por la cebolla, se expandió por toda la ciudad y todo el mundo venia a tener su momento de placer. La verdulería vio el provecho que podía sacar con esta, e hicieron horarios de visita privados (que aclara claramente que eran pagos) para que todas las personas tengan su momentos de felicidad absoluta y intimidad sobre ellos mismos.
Y así abusaron todos, intercambiando sentimientos falsos, añadiendo un nuevo propósito en sus vidas. Pero nunca vieron ningún efecto negativo. Los poetas experimentaban una infinidad de sentimientos perfectos para crear libros y libros de poesía. La ciudad se volvió en un asqueroso espejo de sonrisas creadas y falsas.
La cebolla fue sobre utilizada y eso hizo que cada vez las experiencias sean menos prometedoras. Y como todos saben, las verduras se pudren, y, en efecto, esta se pudrió y perdió su efecto total.
Lo que nadie sabía era que si provocaba un efecto negativo. Uno no puede jugar con sus sentimientos. Las personas vivían creando emociones y esto provocaba que se vuelvan antipáticas y carezcan de estas.
Ya no podían expresarse ellos mismos y sus caras se volvieron serias, o mucho peor, no expresando "nada".