En Argentina de a poco una banda se estaba haciendo famosa. Esta se llamaba "Las mentes rotas". Cada una de sus canciones tenían un distinto género musical con lo que, al subir escalones y haciéndose conocida, los que la escuchaban les costaba más compartirla ya que les generaba mucha duda qué tocaban exactamente. Muchas personas que, excitados, mostraban a sus amigos esta banda siempre dejaban que escuchen los temas que, según sus amigos, eran los peores. Para que uno realmente le guste "Las mentes rotas" tenía que escucharla por si mismo.
En fin, la banda se fue haciendo famosa y empezó a dar recitales en escenarios, dejando atrás los pequeños balcones donde tenían que tocar para el publico estando apretados y con un volumen miserable, dejando deseos de escuchar todo el potencial que tenían (un pequeño capricho de los oyentes, ya que la banda tocaba tanto temas lentos como rápidos y violentos, muy mixto). Al querer ampliar más su repertorio y sus estilos fueron buscando (y por ende, encontrando) más y más músicos, llegando a ser 42. El problema era que no todos tocaban todo el tiempo, provocando así confusiones de quiénes se mantenían y quiénes eran pasajeros. Sin embargo esto era una ayuda para los recitales, ya que el publico se fijaba cuando la banda entraba al escenario quiénes eran los presentes y así deducía que canciones iban a ser interpretadas ese día.
Y entonces llegó el día en que "Las mentes rotas" decidió sacar a la luz su primer disco y no más singles. Pero como se mencionó antes, ellos eran una banda enorme, con lo que necesitaron un estudio bastante... generoso en espacio. Eso provocó que les costara mucho encontrar un lugar barato y con suficiente espacio.
Pero como en cualquier historia de terror, ellos encontraron un lugar perfecto: amplio, con buena acústica, cómodo, ubicado en un buen lugar, y... bastante delicado. ¿Qué significa? Un tren que pasaba por allí cada tanto insinuaba arrollar todo, abarcando también la electricidad del estudio. Esto provocaba que se tengan unos horarios ya pautados de grabación para que esta no se corte en algunos de los apagones de luz.
Esos pocos minutos de oscuridad, que la banda se tenía que acostumbrar ya que los productores ya parecían topos, eran tenebrosos. Sin explicación, toda la banda se quedaba perpleja y a su vez en silencio absoluto, pero, los ingenieros de sonido, ya especialistas, estaban enterados de esta situación y sacaban de ese ambiente mudo algún comentario para romper el silencio, tal vez gracioso, tal vez absurdo.
"-Linda noche" Decía uno mientras contemplaba la oscuridad... en pleno día.
Cabe decir que este estudio no tenía ventanas, tal vez una travesura de los obreros para crear ese ambiente tan poco deseado mientras pasaba el tren.
Cierto día la banda terminó de grabar y editar la canción "Bailarines deseosos" y se fueron a sus respectivas casas menos el saxofonísta, que decidió limpiar en aquel lugar la boquilla. Era el horario exacto del tren, y como de costumbre, provocó el apagón. El saxofonísta quedó, como siempre, perplejo, pero esta vez pasó algo que antes no había pasado, producto del silencio que no fue atenuado por los especialistas. Él, a través del silencio, pudo escuchar las pequeñas cosas que uno no logra, su respiración, su pestañeo, los latidos de su corazón y hasta sus propios pensamientos. El integrante se metió en el fondo de ellos y también en el de los sentimientos. Desde ya se volvió loco, ya que pequeños comentarios en su cerebro no se comparaba con una charla entre él y él sobre cualquier cosa.
Al otro día, el saxofonísta no pudo tocar, pero a duras penas pudo convencer a otro integrante, esta vez, el que tocaba la pandereta. Y así uno por uno fueron convenciendo al resto de la banda de sentir esa experiencia, que tal vez era una droga, nadie sabia. Los últimos días de la grabación del disco fueron muy raros, ya que algunos integrantes, los "locos", no tocaban lo que debían, sino cosas espectaculares que no eran cotidianas, entonces hubo un provecho colectivo y se abstuvieron de las quejas.
El disco salió y no tuvo éxito, ya que todos los fanáticos que ansiaban escucharlo se sorprendieron de que lo que habían escuchado anteriormente no tenía nada que ver. La banda inventó un nuevo estilo, que se repetía en todas las canciones.
Y así quedó en el olvido, aunque se sigue escuchando por las calles alguna melodía de ese disco y los ignorantes comentan: "-¿Qué clase de música es esa? ¡Están locos!"
En resumen, tienen la mente rota.
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