domingo, 2 de octubre de 2011

Mentiras

La vida está hecha en base de mentiras.
Al igual que la oscuridad está hecha en base a la luz y el frío del calor, la verdad está hecha a base de mentiras. Las vemos por todos lados, la usamos consciente o inconscientemente y hasta ya estamos acostumbrados. Se puede encontrar en cualquier relación, amistad o ficción (como ésta).
Por ejemplo, cuando nos duele algo o estamos en camino a una operación (valga la redundancia) dolorosa, nos colocamos en nuestro organismo anestesia. Es una gran mentira a nuestro cuerpo, haciéndolo creer que allí no pasa nada, los nervios tienen los "ojos tapados". Y esta metáfora se encuentra totalmente relacionada con cualquier tipo de mentira: en la justicia, o en los engaños.
Puede ser que tengamos miedo de dar la verdad. A un enfermo, decirle que pronto deberá morir, es un doloroso suceso y empeore las cosas. Pero (para volver al tema de las cirugías) la verdad es exactamente eso, una cirugía. Nos asusta saber de ella y la tratamos de evitar o de creer, cuando llega el momento nos duele pero al fin y al cabo nos cura.
Hay una serie de relatos a continuación donde pasaron hechos en la vida que no nos contaron o nadie quiso creer:

¿Y qué si nosotros también somos insectos?
Sabemos que existen cosas más chicas que nosotros, puede ser ciertos animales, y luego los bichos. Estos últimos viven silenciosos (excepto los famosos cantos de los grillos) y se mueven, provocando en nosotros cierto tipo de molestia, especialmente los voladores, como las moscas o abejas.
Un científico visionario, que creyeron loco, tenía la teoría de que nosotros también pertenecemos a la cadena de especies (y no somos los más grandes). Nosotros observamos a los insectos y, paralelamente, otros seres nos observan a nosotros y nos destruyen. "Son las nubes. No tienen ojos, son incorpóreas, pero... se mueven sigilosamente, y nos observan, desde arriba. ¡Hay que conocer más acerca de esto! ¡Hay que revelarnos!" decía el científico. Luego de presentar este proyecto al mundo, se murió dos días más tarde, electrocutado por la caída de un rayo y al igual que él, su proyecto nunca pudo descansar en paz.

El sufrimiento vegetal.
Los humanos tendemos a ser seres sentimentales. Depende la situación, cambian nuestros estados de ánimo, nuestro humor y nuestros sentimientos.
Pero nos olvidamos de otros seres. Si le sacamos a una mosca sus alas, está sufrirá hasta la muerte. También, si le sacamos hojas a un árbol estos sufrirán en una medida relativa, pero al fin, llorarán.
Hay que admirar a los vegetales, estos son fuertes y siempre disimulan su dolor.

Las frecuencias.
Desde la explosión masiva del uso telefónico, las ondas recorren el mundo al igual que nosotros.
Esto tuvo consecuencias negativas. Por ejemplo: las palomas.
Estas están estúpidas, más que anteriormente. Ahora ya no divisan a las personas, vuelan sin rumbo y equilibrio, y se reproducen como los conejos.
Esto es en una menor escala, pero el consumo de comunicaciones está provocando que las ondas, alteren ahora, al cerebro humano. La gente pronto golpeará su cabeza contra la pared, hablará incoherentemente y se desprenderá de la sociedad, aislándose.
Bienvenido 2012.

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