Y no podía abandonarla. Él quedó destruido después de su perdida. Su esposa había fallecido y él no podía hacer nada. Su sonrisa, su cabello desprolijo, su forma de andar, su actitud, sus caprichos, sus locas teorías, sus manías, sus gestos, y nada, todo en el limbo, todo perdido. Ya no iba a ver más a ninguno de ellos. Los extrañó, luego de perderlos se dio cuenta de que los extrañaba, parecían tan disimulados, tan cotidianos, y se acostumbró a ellos, pero recién ahora podía apreciar su belleza, lo únicos e inigualables que eran. Pero lo que más extrañó es a ella.
Tras noches y noches espantosas en las cuales sus recuerdos no lo dejaban dormir, decidió recuperar a su esposa. Pero no estaba loco, no la iba a despertar del mundo de los muertos, ni crear otra parecida. Iba a volver con ella. Decidió hacer una maquina del tiempo. Volver al pasado y revivir todos los encuentros amorosos, aventuras románticas y hermosas pérdidas de tiempo.
Un año y medio tardó. Tardar tanto tiempo hizo que casi ni se acordara de su propósito, pero la emoción de volver a verla a ella le devolvió todos sus sentimientos.
Noticieros de todos lados, científicos, físicos, ingenieros, electricistas, panaderos y la vecindad vino a ver la grandiosa barbaridad que él había construido. La máquina era gigante, pero pretendía mucho. Todos saludaron al enamorado y se sentaron a esperar su llegada (obviamente datada) para saber experiencias y logros.
Y así viajó. Y entró en la dimensión del pasado, estacionándose diez días antes del fallecimiento de su esposa, en los últimos días de la enfermedad terminal (sí, falleció por una enfermedad). Él la abrazó y le dijo cosas hermosas. Pasó todos los días con ella y le supo demostrar que la amaba. Pero eso no lo completó. Pensó que terminar bien su relación, sabiendo ya los últimos días, podía sentirse bien consigo mismo, pero ahora el vacío era mayor, y quería más tiempo con ella.
Y volvió a viajar. Ahora se encontraba estacionando en la época donde se casaron. Y disfrutó esos días como ningún otro, sabiendo el futuro y aprovechando así el presente (o el pasado). Pero... al revivirlo le empezó a parecer aburrido, ya el volver del trabajo era verla a ella, hablar, cenar e irse a dormir. Quería volver a las aventuras, ser un adolescente apasionado, despreocupado de riesgos y creativo. Cabe destacar que muy inteligentemente la máquina del tiempo también daba el soporte de, al transportar al pasado, el cuerpo, físicamente, cambiaba ajustándose al pasado ya vivido.
Y viajó. Pero ahora buscaba el momento donde se conocieron. Y viajó. Pero en ese instante le dio intriga y quiso conocer su infancia. Y luego ver su nacimiento. Pero, como dice la frase, la intriga mató al gato, y así la máquina se descompuso, provocando que se haga un loop infinito de regresos al pasado sin vuelta atrás.
Ahora el pobre enamorado no tenía otra solución que vagar en el pasado. Y así recorrió en cada trayecto el mundo, tratando de encontrar alguien parecida a ella. Tratando de sacarle un sentido a la máquina o su existencia. Y buscó a alguien parecida a ella. Luego alguien con su actitud. Luego alguien con su mirada. Luego alguien que le llame la atención. Luego alguien...
"La máquina fracasó", sacaron por descarte todos los mirones que se encontraban en la casa, esperando su regreso.
Boletos, pases y abonos
lunes, 31 de octubre de 2011
domingo, 2 de octubre de 2011
Mentiras
La vida está hecha en base de mentiras.
Al igual que la oscuridad está hecha en base a la luz y el frío del calor, la verdad está hecha a base de mentiras. Las vemos por todos lados, la usamos consciente o inconscientemente y hasta ya estamos acostumbrados. Se puede encontrar en cualquier relación, amistad o ficción (como ésta).
Por ejemplo, cuando nos duele algo o estamos en camino a una operación (valga la redundancia) dolorosa, nos colocamos en nuestro organismo anestesia. Es una gran mentira a nuestro cuerpo, haciéndolo creer que allí no pasa nada, los nervios tienen los "ojos tapados". Y esta metáfora se encuentra totalmente relacionada con cualquier tipo de mentira: en la justicia, o en los engaños.
Puede ser que tengamos miedo de dar la verdad. A un enfermo, decirle que pronto deberá morir, es un doloroso suceso y empeore las cosas. Pero (para volver al tema de las cirugías) la verdad es exactamente eso, una cirugía. Nos asusta saber de ella y la tratamos de evitar o de creer, cuando llega el momento nos duele pero al fin y al cabo nos cura.
Hay una serie de relatos a continuación donde pasaron hechos en la vida que no nos contaron o nadie quiso creer:
¿Y qué si nosotros también somos insectos?
Sabemos que existen cosas más chicas que nosotros, puede ser ciertos animales, y luego los bichos. Estos últimos viven silenciosos (excepto los famosos cantos de los grillos) y se mueven, provocando en nosotros cierto tipo de molestia, especialmente los voladores, como las moscas o abejas.
Un científico visionario, que creyeron loco, tenía la teoría de que nosotros también pertenecemos a la cadena de especies (y no somos los más grandes). Nosotros observamos a los insectos y, paralelamente, otros seres nos observan a nosotros y nos destruyen. "Son las nubes. No tienen ojos, son incorpóreas, pero... se mueven sigilosamente, y nos observan, desde arriba. ¡Hay que conocer más acerca de esto! ¡Hay que revelarnos!" decía el científico. Luego de presentar este proyecto al mundo, se murió dos días más tarde, electrocutado por la caída de un rayo y al igual que él, su proyecto nunca pudo descansar en paz.
El sufrimiento vegetal.
Los humanos tendemos a ser seres sentimentales. Depende la situación, cambian nuestros estados de ánimo, nuestro humor y nuestros sentimientos.
Pero nos olvidamos de otros seres. Si le sacamos a una mosca sus alas, está sufrirá hasta la muerte. También, si le sacamos hojas a un árbol estos sufrirán en una medida relativa, pero al fin, llorarán.
Hay que admirar a los vegetales, estos son fuertes y siempre disimulan su dolor.
Las frecuencias.
Desde la explosión masiva del uso telefónico, las ondas recorren el mundo al igual que nosotros.
Esto tuvo consecuencias negativas. Por ejemplo: las palomas.
Estas están estúpidas, más que anteriormente. Ahora ya no divisan a las personas, vuelan sin rumbo y equilibrio, y se reproducen como los conejos.
Esto es en una menor escala, pero el consumo de comunicaciones está provocando que las ondas, alteren ahora, al cerebro humano. La gente pronto golpeará su cabeza contra la pared, hablará incoherentemente y se desprenderá de la sociedad, aislándose.
Bienvenido 2012.
Al igual que la oscuridad está hecha en base a la luz y el frío del calor, la verdad está hecha a base de mentiras. Las vemos por todos lados, la usamos consciente o inconscientemente y hasta ya estamos acostumbrados. Se puede encontrar en cualquier relación, amistad o ficción (como ésta).
Por ejemplo, cuando nos duele algo o estamos en camino a una operación (valga la redundancia) dolorosa, nos colocamos en nuestro organismo anestesia. Es una gran mentira a nuestro cuerpo, haciéndolo creer que allí no pasa nada, los nervios tienen los "ojos tapados". Y esta metáfora se encuentra totalmente relacionada con cualquier tipo de mentira: en la justicia, o en los engaños.
Puede ser que tengamos miedo de dar la verdad. A un enfermo, decirle que pronto deberá morir, es un doloroso suceso y empeore las cosas. Pero (para volver al tema de las cirugías) la verdad es exactamente eso, una cirugía. Nos asusta saber de ella y la tratamos de evitar o de creer, cuando llega el momento nos duele pero al fin y al cabo nos cura.
Hay una serie de relatos a continuación donde pasaron hechos en la vida que no nos contaron o nadie quiso creer:
¿Y qué si nosotros también somos insectos?
Sabemos que existen cosas más chicas que nosotros, puede ser ciertos animales, y luego los bichos. Estos últimos viven silenciosos (excepto los famosos cantos de los grillos) y se mueven, provocando en nosotros cierto tipo de molestia, especialmente los voladores, como las moscas o abejas.
Un científico visionario, que creyeron loco, tenía la teoría de que nosotros también pertenecemos a la cadena de especies (y no somos los más grandes). Nosotros observamos a los insectos y, paralelamente, otros seres nos observan a nosotros y nos destruyen. "Son las nubes. No tienen ojos, son incorpóreas, pero... se mueven sigilosamente, y nos observan, desde arriba. ¡Hay que conocer más acerca de esto! ¡Hay que revelarnos!" decía el científico. Luego de presentar este proyecto al mundo, se murió dos días más tarde, electrocutado por la caída de un rayo y al igual que él, su proyecto nunca pudo descansar en paz.
El sufrimiento vegetal.
Los humanos tendemos a ser seres sentimentales. Depende la situación, cambian nuestros estados de ánimo, nuestro humor y nuestros sentimientos.
Pero nos olvidamos de otros seres. Si le sacamos a una mosca sus alas, está sufrirá hasta la muerte. También, si le sacamos hojas a un árbol estos sufrirán en una medida relativa, pero al fin, llorarán.
Hay que admirar a los vegetales, estos son fuertes y siempre disimulan su dolor.
Las frecuencias.
Desde la explosión masiva del uso telefónico, las ondas recorren el mundo al igual que nosotros.
Esto tuvo consecuencias negativas. Por ejemplo: las palomas.
Estas están estúpidas, más que anteriormente. Ahora ya no divisan a las personas, vuelan sin rumbo y equilibrio, y se reproducen como los conejos.
Esto es en una menor escala, pero el consumo de comunicaciones está provocando que las ondas, alteren ahora, al cerebro humano. La gente pronto golpeará su cabeza contra la pared, hablará incoherentemente y se desprenderá de la sociedad, aislándose.
Bienvenido 2012.
miércoles, 14 de septiembre de 2011
Lo esencial es invisible a los ojos.
Y nuevamente la gente sentía esas energías, ese ánimo, esas ganas de ser culto (o volver, en este caso, a serlo), de salir, saltar, correr, pero siempre a un mismo lado: al re inaugurado Teatro Trozky.
"El gran Teatro Trozky, donde cada espectáculo es una maravilla, es esplendido, espeluznante y misterioso a la vez" decían todas las tapas de los diarios de la zona. "Nuevamente se reabren sus puertas para todo el público. ¡Ya no desayune, almuerce, meriende o cene, aliméntese de los mejores shows que en la vida podrá ver!"
La gente, ingenuamente, creía esto y, sufrían problemas de nutrición. Pero viéndole la buena cara al tema, muchas jóvenes muchachas encontraban la excusa/dieta perfecta.
El teatro siempre se caracterizó por su buen nivel cultural, informativo y didáctico. El público era espectador y actor a la vez. Todas las personas eran cómplices de la obra, tanto ingenieros, como técnicos, escenógrafos, maquilladores, inclusive el director y, obviamente, el público y los actores.
La opinión publica no hacía otra cosa que hablar de la gran re apertura. La mayoría, lógicamente, estaba exaltada y emocionada pero también estaban los que tenían miedo, los que dudaban, los que lo negaban y hasta los que criticaban muy duramente. Estos últimos eran los conservadores, ya que el teatro, anteriormente, se llamaba "Teatro Ángeles", pero desde que sus entradas volvieron a tener vida, fue cambiado en honor al mejor actor jamás visto allí.
La mayoría de las personas que fueron el día de la re inauguración tenían ese pequeño presentimiento de que lo volverían a ver a él, y volverían a tener esa sensación única que les provocaba. Pero todas se fueron decepcionadas. Los espectáculos ya no tenían la misma calidad. El actor tan deseado no apareció y el teatro quedó, en poco tiempo, nuevamente en ruina.
Trozky fue la vanguardia de cualquier rutina de actuación. Sus métodos eran excepcionales, bruscos, metódicos, aleatorios y rebuscados. En síntesis, él actuaba para él mismo. Pero si se podía resaltar algo por encima de sus métodos era su misteriosa expresión facial.
No sonreía, no sacaba una lagrima, no se sorprendía, no cambiaba su expresión. Eso podía provocar conflictos al remitir sensaciones o sentimientos dentro de la obra, pero su expresión era única. No era una mueca, era indefinible. Muchos guiones fueron cambiados para poder adaptarlos a su cara.
Y su misterio también se encontraba afuera del escenario. Su presencia era incomoda, sus comentarios eran incoherentes y no regía por horarios, él aparecía cuando quería. Eso hacía disgustar a la primera camada de actores que trabajó junto a él, ya que tenían que cortar sus actividades como sus almuerzos, sus estudios, sus conferencias o sus siestas e ir a ensayar ya que Trozky estaba dispuesto en ese momento. Las siguientes camadas ya se abstenían de vivir sus vidas para solo depender del teatro.
A la crítica le gustaba, al público también, nadie se quejaba de su actuación, lo ovacionaban y se sentían satisfechos de sus actuaciones y hasta, tal vez, hambrientos por más.
Sin embargo, Trozky, un día desapareció y nadie lo volvió a ver. Muchos investigadores, científicos, forenses y personas por su cuenta investigaron su desaparición. Ninguno pudo sacar una conclusión firme. Dicen que en cada ensayo pedía, por momentos, piedad, pero no sabían por qué.
Trozky, tal vez, quería cambiar al mundo. ¿Quién lo sabe? No sé supo, por ahora, quién fue, de dónde salió, ni su actual locación.
Decían los investigadores en su momento "Tal vez sufría, pero nunca lo supieron." O comprendieron.
"El gran Teatro Trozky, donde cada espectáculo es una maravilla, es esplendido, espeluznante y misterioso a la vez" decían todas las tapas de los diarios de la zona. "Nuevamente se reabren sus puertas para todo el público. ¡Ya no desayune, almuerce, meriende o cene, aliméntese de los mejores shows que en la vida podrá ver!"
La gente, ingenuamente, creía esto y, sufrían problemas de nutrición. Pero viéndole la buena cara al tema, muchas jóvenes muchachas encontraban la excusa/dieta perfecta.
El teatro siempre se caracterizó por su buen nivel cultural, informativo y didáctico. El público era espectador y actor a la vez. Todas las personas eran cómplices de la obra, tanto ingenieros, como técnicos, escenógrafos, maquilladores, inclusive el director y, obviamente, el público y los actores.
La opinión publica no hacía otra cosa que hablar de la gran re apertura. La mayoría, lógicamente, estaba exaltada y emocionada pero también estaban los que tenían miedo, los que dudaban, los que lo negaban y hasta los que criticaban muy duramente. Estos últimos eran los conservadores, ya que el teatro, anteriormente, se llamaba "Teatro Ángeles", pero desde que sus entradas volvieron a tener vida, fue cambiado en honor al mejor actor jamás visto allí.
La mayoría de las personas que fueron el día de la re inauguración tenían ese pequeño presentimiento de que lo volverían a ver a él, y volverían a tener esa sensación única que les provocaba. Pero todas se fueron decepcionadas. Los espectáculos ya no tenían la misma calidad. El actor tan deseado no apareció y el teatro quedó, en poco tiempo, nuevamente en ruina.
Trozky fue la vanguardia de cualquier rutina de actuación. Sus métodos eran excepcionales, bruscos, metódicos, aleatorios y rebuscados. En síntesis, él actuaba para él mismo. Pero si se podía resaltar algo por encima de sus métodos era su misteriosa expresión facial.
No sonreía, no sacaba una lagrima, no se sorprendía, no cambiaba su expresión. Eso podía provocar conflictos al remitir sensaciones o sentimientos dentro de la obra, pero su expresión era única. No era una mueca, era indefinible. Muchos guiones fueron cambiados para poder adaptarlos a su cara.
Y su misterio también se encontraba afuera del escenario. Su presencia era incomoda, sus comentarios eran incoherentes y no regía por horarios, él aparecía cuando quería. Eso hacía disgustar a la primera camada de actores que trabajó junto a él, ya que tenían que cortar sus actividades como sus almuerzos, sus estudios, sus conferencias o sus siestas e ir a ensayar ya que Trozky estaba dispuesto en ese momento. Las siguientes camadas ya se abstenían de vivir sus vidas para solo depender del teatro.
A la crítica le gustaba, al público también, nadie se quejaba de su actuación, lo ovacionaban y se sentían satisfechos de sus actuaciones y hasta, tal vez, hambrientos por más.
Sin embargo, Trozky, un día desapareció y nadie lo volvió a ver. Muchos investigadores, científicos, forenses y personas por su cuenta investigaron su desaparición. Ninguno pudo sacar una conclusión firme. Dicen que en cada ensayo pedía, por momentos, piedad, pero no sabían por qué.
Trozky, tal vez, quería cambiar al mundo. ¿Quién lo sabe? No sé supo, por ahora, quién fue, de dónde salió, ni su actual locación.
Decían los investigadores en su momento "Tal vez sufría, pero nunca lo supieron." O comprendieron.
viernes, 26 de agosto de 2011
Nubes
¿Cómo es un día nublado en la ciudad?
Nada más que eso, un día nublado. Ahora, el efecto que provoca, es muy diferente. Cierto aire invade los edificios, las calles, ese... "olor a lluvia". La luz ya no existe, no hay rastros de sol, todo se transforma en gris. A ciertas personas eso los anima, tal vez creen que pueden tapar mejor sus secretos, sus manifestaciones, sus actitudes, sus emociones, sus pensamientos o, quién sabe, a ellos mismos. Pero otras personas necesitan la luz. Necesitan ver al llamado "Dios Sol", que aparece todas las mañanas con el sombrero de gala y su traje, listo para trabajar. Necesitan sentir ese placer que genera la sensación de la luminosidad en la piel, lo cálido qué es, ese abrazo maternal.
Tal vez las nubes, luego de haberse peleado, decidieron amigarse, llegando a un acuerdo, y así, abrazándose muy fuerte (cuestión de no dejar ningún hueco). Seguramente se peleaban porque esa llovía más, esa tapaba más al sol, esa era más oscura, o esa tenía forma de conejo. O tal vez es una conspiración: "Claro, todos los humanos pueden tener luz sol, ¿Y nosotras?". Entonces lo aprovechaban al máximo poniéndose encima del mundo.
O el sol últimamente hizo cosas indebidas, jugueteó mucho con la luna, llegó tarde a occidente, el atardecer estaba demasiado sonrojado, o cualquier otra cosa que provocó que este se sintiese avergonzado y por ende, quisiese taparse.
Últimamente la luna no tiene mucho participio. Ya nadie es romántico, nadie regala noches. Entonces... ¿Para qué estar a oscuras a la noche? ¡Muy bien, oscurezcamos el día también!
¿Será la nueva moda, estar deprimidos, estar grises, estar tapados, estar a oscuras?
-"No sé si las nubes o nosotros lo decidimos", dice alguien: "yo voy a seguir buscando el hueco entre las nubes, porque solo buscando voy a prosperar".
Nada más que eso, un día nublado. Ahora, el efecto que provoca, es muy diferente. Cierto aire invade los edificios, las calles, ese... "olor a lluvia". La luz ya no existe, no hay rastros de sol, todo se transforma en gris. A ciertas personas eso los anima, tal vez creen que pueden tapar mejor sus secretos, sus manifestaciones, sus actitudes, sus emociones, sus pensamientos o, quién sabe, a ellos mismos. Pero otras personas necesitan la luz. Necesitan ver al llamado "Dios Sol", que aparece todas las mañanas con el sombrero de gala y su traje, listo para trabajar. Necesitan sentir ese placer que genera la sensación de la luminosidad en la piel, lo cálido qué es, ese abrazo maternal.
Tal vez las nubes, luego de haberse peleado, decidieron amigarse, llegando a un acuerdo, y así, abrazándose muy fuerte (cuestión de no dejar ningún hueco). Seguramente se peleaban porque esa llovía más, esa tapaba más al sol, esa era más oscura, o esa tenía forma de conejo. O tal vez es una conspiración: "Claro, todos los humanos pueden tener luz sol, ¿Y nosotras?". Entonces lo aprovechaban al máximo poniéndose encima del mundo.
O el sol últimamente hizo cosas indebidas, jugueteó mucho con la luna, llegó tarde a occidente, el atardecer estaba demasiado sonrojado, o cualquier otra cosa que provocó que este se sintiese avergonzado y por ende, quisiese taparse.
Últimamente la luna no tiene mucho participio. Ya nadie es romántico, nadie regala noches. Entonces... ¿Para qué estar a oscuras a la noche? ¡Muy bien, oscurezcamos el día también!
¿Será la nueva moda, estar deprimidos, estar grises, estar tapados, estar a oscuras?
-"No sé si las nubes o nosotros lo decidimos", dice alguien: "yo voy a seguir buscando el hueco entre las nubes, porque solo buscando voy a prosperar".
martes, 19 de julio de 2011
"-¡Vivan los locos, que inventaron el amor!"
En Argentina de a poco una banda se estaba haciendo famosa. Esta se llamaba "Las mentes rotas". Cada una de sus canciones tenían un distinto género musical con lo que, al subir escalones y haciéndose conocida, los que la escuchaban les costaba más compartirla ya que les generaba mucha duda qué tocaban exactamente. Muchas personas que, excitados, mostraban a sus amigos esta banda siempre dejaban que escuchen los temas que, según sus amigos, eran los peores. Para que uno realmente le guste "Las mentes rotas" tenía que escucharla por si mismo.
En fin, la banda se fue haciendo famosa y empezó a dar recitales en escenarios, dejando atrás los pequeños balcones donde tenían que tocar para el publico estando apretados y con un volumen miserable, dejando deseos de escuchar todo el potencial que tenían (un pequeño capricho de los oyentes, ya que la banda tocaba tanto temas lentos como rápidos y violentos, muy mixto). Al querer ampliar más su repertorio y sus estilos fueron buscando (y por ende, encontrando) más y más músicos, llegando a ser 42. El problema era que no todos tocaban todo el tiempo, provocando así confusiones de quiénes se mantenían y quiénes eran pasajeros. Sin embargo esto era una ayuda para los recitales, ya que el publico se fijaba cuando la banda entraba al escenario quiénes eran los presentes y así deducía que canciones iban a ser interpretadas ese día.
Y entonces llegó el día en que "Las mentes rotas" decidió sacar a la luz su primer disco y no más singles. Pero como se mencionó antes, ellos eran una banda enorme, con lo que necesitaron un estudio bastante... generoso en espacio. Eso provocó que les costara mucho encontrar un lugar barato y con suficiente espacio.
Pero como en cualquier historia de terror, ellos encontraron un lugar perfecto: amplio, con buena acústica, cómodo, ubicado en un buen lugar, y... bastante delicado. ¿Qué significa? Un tren que pasaba por allí cada tanto insinuaba arrollar todo, abarcando también la electricidad del estudio. Esto provocaba que se tengan unos horarios ya pautados de grabación para que esta no se corte en algunos de los apagones de luz.
Esos pocos minutos de oscuridad, que la banda se tenía que acostumbrar ya que los productores ya parecían topos, eran tenebrosos. Sin explicación, toda la banda se quedaba perpleja y a su vez en silencio absoluto, pero, los ingenieros de sonido, ya especialistas, estaban enterados de esta situación y sacaban de ese ambiente mudo algún comentario para romper el silencio, tal vez gracioso, tal vez absurdo.
"-Linda noche" Decía uno mientras contemplaba la oscuridad... en pleno día.
Cabe decir que este estudio no tenía ventanas, tal vez una travesura de los obreros para crear ese ambiente tan poco deseado mientras pasaba el tren.
Cierto día la banda terminó de grabar y editar la canción "Bailarines deseosos" y se fueron a sus respectivas casas menos el saxofonísta, que decidió limpiar en aquel lugar la boquilla. Era el horario exacto del tren, y como de costumbre, provocó el apagón. El saxofonísta quedó, como siempre, perplejo, pero esta vez pasó algo que antes no había pasado, producto del silencio que no fue atenuado por los especialistas. Él, a través del silencio, pudo escuchar las pequeñas cosas que uno no logra, su respiración, su pestañeo, los latidos de su corazón y hasta sus propios pensamientos. El integrante se metió en el fondo de ellos y también en el de los sentimientos. Desde ya se volvió loco, ya que pequeños comentarios en su cerebro no se comparaba con una charla entre él y él sobre cualquier cosa.
Al otro día, el saxofonísta no pudo tocar, pero a duras penas pudo convencer a otro integrante, esta vez, el que tocaba la pandereta. Y así uno por uno fueron convenciendo al resto de la banda de sentir esa experiencia, que tal vez era una droga, nadie sabia. Los últimos días de la grabación del disco fueron muy raros, ya que algunos integrantes, los "locos", no tocaban lo que debían, sino cosas espectaculares que no eran cotidianas, entonces hubo un provecho colectivo y se abstuvieron de las quejas.
El disco salió y no tuvo éxito, ya que todos los fanáticos que ansiaban escucharlo se sorprendieron de que lo que habían escuchado anteriormente no tenía nada que ver. La banda inventó un nuevo estilo, que se repetía en todas las canciones.
Y así quedó en el olvido, aunque se sigue escuchando por las calles alguna melodía de ese disco y los ignorantes comentan: "-¿Qué clase de música es esa? ¡Están locos!"
En resumen, tienen la mente rota.
En fin, la banda se fue haciendo famosa y empezó a dar recitales en escenarios, dejando atrás los pequeños balcones donde tenían que tocar para el publico estando apretados y con un volumen miserable, dejando deseos de escuchar todo el potencial que tenían (un pequeño capricho de los oyentes, ya que la banda tocaba tanto temas lentos como rápidos y violentos, muy mixto). Al querer ampliar más su repertorio y sus estilos fueron buscando (y por ende, encontrando) más y más músicos, llegando a ser 42. El problema era que no todos tocaban todo el tiempo, provocando así confusiones de quiénes se mantenían y quiénes eran pasajeros. Sin embargo esto era una ayuda para los recitales, ya que el publico se fijaba cuando la banda entraba al escenario quiénes eran los presentes y así deducía que canciones iban a ser interpretadas ese día.
Y entonces llegó el día en que "Las mentes rotas" decidió sacar a la luz su primer disco y no más singles. Pero como se mencionó antes, ellos eran una banda enorme, con lo que necesitaron un estudio bastante... generoso en espacio. Eso provocó que les costara mucho encontrar un lugar barato y con suficiente espacio.
Pero como en cualquier historia de terror, ellos encontraron un lugar perfecto: amplio, con buena acústica, cómodo, ubicado en un buen lugar, y... bastante delicado. ¿Qué significa? Un tren que pasaba por allí cada tanto insinuaba arrollar todo, abarcando también la electricidad del estudio. Esto provocaba que se tengan unos horarios ya pautados de grabación para que esta no se corte en algunos de los apagones de luz.
Esos pocos minutos de oscuridad, que la banda se tenía que acostumbrar ya que los productores ya parecían topos, eran tenebrosos. Sin explicación, toda la banda se quedaba perpleja y a su vez en silencio absoluto, pero, los ingenieros de sonido, ya especialistas, estaban enterados de esta situación y sacaban de ese ambiente mudo algún comentario para romper el silencio, tal vez gracioso, tal vez absurdo.
"-Linda noche" Decía uno mientras contemplaba la oscuridad... en pleno día.
Cabe decir que este estudio no tenía ventanas, tal vez una travesura de los obreros para crear ese ambiente tan poco deseado mientras pasaba el tren.
Cierto día la banda terminó de grabar y editar la canción "Bailarines deseosos" y se fueron a sus respectivas casas menos el saxofonísta, que decidió limpiar en aquel lugar la boquilla. Era el horario exacto del tren, y como de costumbre, provocó el apagón. El saxofonísta quedó, como siempre, perplejo, pero esta vez pasó algo que antes no había pasado, producto del silencio que no fue atenuado por los especialistas. Él, a través del silencio, pudo escuchar las pequeñas cosas que uno no logra, su respiración, su pestañeo, los latidos de su corazón y hasta sus propios pensamientos. El integrante se metió en el fondo de ellos y también en el de los sentimientos. Desde ya se volvió loco, ya que pequeños comentarios en su cerebro no se comparaba con una charla entre él y él sobre cualquier cosa.
Al otro día, el saxofonísta no pudo tocar, pero a duras penas pudo convencer a otro integrante, esta vez, el que tocaba la pandereta. Y así uno por uno fueron convenciendo al resto de la banda de sentir esa experiencia, que tal vez era una droga, nadie sabia. Los últimos días de la grabación del disco fueron muy raros, ya que algunos integrantes, los "locos", no tocaban lo que debían, sino cosas espectaculares que no eran cotidianas, entonces hubo un provecho colectivo y se abstuvieron de las quejas.
El disco salió y no tuvo éxito, ya que todos los fanáticos que ansiaban escucharlo se sorprendieron de que lo que habían escuchado anteriormente no tenía nada que ver. La banda inventó un nuevo estilo, que se repetía en todas las canciones.
Y así quedó en el olvido, aunque se sigue escuchando por las calles alguna melodía de ese disco y los ignorantes comentan: "-¿Qué clase de música es esa? ¡Están locos!"
En resumen, tienen la mente rota.
miércoles, 22 de junio de 2011
Euforia
Las cebollas siempre tuvieron la particularidad de “vengarse” luego de cortarla, provocándonos un remordimiento y en consecuencia, un llanto. También trata de desenvolver nuestros sentimientos más profundos de lamento (situaciones que no queremos recordar), y nuevamente, provocar que lloremos.
Sin embargo, la verdulería “Los Amores” encontró a una cebolla excepcional, capaz de hacer llorar… pero de felicidad. Cualquiera que acerque esa cebolla a su nariz y sienta el olor que esta produce, va a sentir una euforia en su interior haciendo que involuntariamente caigan sobre los pómulos lagrimas, creando así una felicidad inexplicable.
Entonces todos los desafortunados del barrio fueron a visitar a esta cebolla, tratando de deshacer sus problemas invirtiendo el proceso ¿De que forma? Llorar pero con sonrisas.
Los excitantes momentos que pasaba todo aquel que caía en el efecto de esa cebolla hizo que se corra el rumor por todos lados. Ahora no solo los desafortunados iban por la cebolla, se expandió por toda la ciudad y todo el mundo venia a tener su momento de placer. La verdulería vio el provecho que podía sacar con esta, e hicieron horarios de visita privados (que aclara claramente que eran pagos) para que todas las personas tengan su momentos de felicidad absoluta y intimidad sobre ellos mismos.
Y así abusaron todos, intercambiando sentimientos falsos, añadiendo un nuevo propósito en sus vidas. Pero nunca vieron ningún efecto negativo. Los poetas experimentaban una infinidad de sentimientos perfectos para crear libros y libros de poesía. La ciudad se volvió en un asqueroso espejo de sonrisas creadas y falsas.
La cebolla fue sobre utilizada y eso hizo que cada vez las experiencias sean menos prometedoras. Y como todos saben, las verduras se pudren, y, en efecto, esta se pudrió y perdió su efecto total.
Lo que nadie sabía era que si provocaba un efecto negativo. Uno no puede jugar con sus sentimientos. Las personas vivían creando emociones y esto provocaba que se vuelvan antipáticas y carezcan de estas.
Ya no podían expresarse ellos mismos y sus caras se volvieron serias, o mucho peor, no expresando "nada".
Los excitantes momentos que pasaba todo aquel que caía en el efecto de esa cebolla hizo que se corra el rumor por todos lados. Ahora no solo los desafortunados iban por la cebolla, se expandió por toda la ciudad y todo el mundo venia a tener su momento de placer. La verdulería vio el provecho que podía sacar con esta, e hicieron horarios de visita privados (que aclara claramente que eran pagos) para que todas las personas tengan su momentos de felicidad absoluta y intimidad sobre ellos mismos.
Y así abusaron todos, intercambiando sentimientos falsos, añadiendo un nuevo propósito en sus vidas. Pero nunca vieron ningún efecto negativo. Los poetas experimentaban una infinidad de sentimientos perfectos para crear libros y libros de poesía. La ciudad se volvió en un asqueroso espejo de sonrisas creadas y falsas.
La cebolla fue sobre utilizada y eso hizo que cada vez las experiencias sean menos prometedoras. Y como todos saben, las verduras se pudren, y, en efecto, esta se pudrió y perdió su efecto total.
Lo que nadie sabía era que si provocaba un efecto negativo. Uno no puede jugar con sus sentimientos. Las personas vivían creando emociones y esto provocaba que se vuelvan antipáticas y carezcan de estas.
Ya no podían expresarse ellos mismos y sus caras se volvieron serias, o mucho peor, no expresando "nada".
martes, 21 de junio de 2011
Rudy, el vidente
Como todos saben, las personas ciegas, con la incapacidad de ver las cosas, desarrollaron los otros sentidos de forma de ubicarse en el mundo.
Rudy, a pesar de esto, veía todo. Pero no con los ojos, veía con la mente.
Él no fue siempre ciego, de a poco fue perdiendo la vista y viendo así mucho más borroso. Los doctores, al no encontrar anteojos con tanto aumento como necesitaba Rudy, le recomendaron simplemente no ver más. Y él, sin otra opción, cerró los ojos y quedo así, ciego.
Y de esta forma desarrolló los sentidos restantes.
Llegó a desarrollarlos tanto que podía ver el futuro de cualquier persona. Y así se le hizo su fama. Le decían "vidente" y venían personas de todo el mundo a saber su futuro. Pero se iban todas decepcionadas, Rudy siempre veía finales tristes, con muertes, desamores, situaciones inoportunas y muchas otras cosas que no nombro porque me decepciono también.
Ver tantas desgracias provocó al pobre miope que, irónicamente, no quiera ver más.
El único futuro que no podía ver era el de él mismo, que era el que más lo intrigaba. Soñaba con poder volver a ver todo, pero con ojos. Poder ver el atardecer, el nacimiento de un bebe, un beso apasionado y otras cosas absurdas que, a las personas que tienen el privilegio de ver, les parecen normales y cotidianas.
Y así salió la cirugía láser, la cual convertía una visión borrosa en un zoom perfecto de las pequeñas letras del tablero del oculista.
Rudy utilizó todo el dinero que ganó con su trabajo de vidente y así se operó, y por ende volvió a ver.
De esta forma, sus sentidos tan desarrollados se fueron poniendo de a poco vagos y así, debilitándose, volvieron a cumplir su función habitual.
Rudy, viviendo su días al igual que antes, quiso saber el futuro que le esperaba, a través de sus pares y amores de forma de saber si seguiría con ellos, pero lamentablemente, él, dejo de ver.
Rudy, a pesar de esto, veía todo. Pero no con los ojos, veía con la mente.
Él no fue siempre ciego, de a poco fue perdiendo la vista y viendo así mucho más borroso. Los doctores, al no encontrar anteojos con tanto aumento como necesitaba Rudy, le recomendaron simplemente no ver más. Y él, sin otra opción, cerró los ojos y quedo así, ciego.
Y de esta forma desarrolló los sentidos restantes.
Llegó a desarrollarlos tanto que podía ver el futuro de cualquier persona. Y así se le hizo su fama. Le decían "vidente" y venían personas de todo el mundo a saber su futuro. Pero se iban todas decepcionadas, Rudy siempre veía finales tristes, con muertes, desamores, situaciones inoportunas y muchas otras cosas que no nombro porque me decepciono también.
Ver tantas desgracias provocó al pobre miope que, irónicamente, no quiera ver más.
El único futuro que no podía ver era el de él mismo, que era el que más lo intrigaba. Soñaba con poder volver a ver todo, pero con ojos. Poder ver el atardecer, el nacimiento de un bebe, un beso apasionado y otras cosas absurdas que, a las personas que tienen el privilegio de ver, les parecen normales y cotidianas.
Y así salió la cirugía láser, la cual convertía una visión borrosa en un zoom perfecto de las pequeñas letras del tablero del oculista.
Rudy utilizó todo el dinero que ganó con su trabajo de vidente y así se operó, y por ende volvió a ver.
De esta forma, sus sentidos tan desarrollados se fueron poniendo de a poco vagos y así, debilitándose, volvieron a cumplir su función habitual.
Rudy, viviendo su días al igual que antes, quiso saber el futuro que le esperaba, a través de sus pares y amores de forma de saber si seguiría con ellos, pero lamentablemente, él, dejo de ver.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)